Me fui temprano del cumpleaños de Mariano antes de que pasara el último tren a West Hampstead. Acá las cosas empiezan temprano y terminan también temprano. Si tenés la suerte de vivir cerca, o no dependes del transporte público, podes quedarte y terminar alcoholizado con la gente de la fiesta, o sea, cuando la cosa se pone realmente buena. No fue mi fortuna y realmente la estaba pasando genial, pero no quise colgarme para luego tener que tomarme un taxi -que es casi prohibitivo en Londres-, o andar buscando bajo ese frío algún transporte para volver a casa.
