Estaba a mitad del viaje, mirando por la ventana del underground y observando los techos de las típicas casas victorianas. En Londres el tube, como lo llaman acá, funciona tanto por encima como por debajo de la tierra y en algunos tramos del viaje el paisaje esta buenísimo.
Ya estaba llegando, revisé el teléfono aprovechando la señal en la estación Finchley y abrí un E-mail, esos que llegan en cadena y que son una invitación a borrarlos a la mierda antes de leer siquiera la primer frase. Pero al leer la palabra "Perro" decidí ver de que se trataba -no era para nada largo- estaba en español y rescaté lo mas importante que decía: "Sé la persona que tu perro crea que eres".
Automáticamente pensé en mi perro, Norton, que ya muchos de ustedes conocen. A lo largo de este blog mi perro ha aparecido en varios posts, de hecho, el titulo Mi familia, Londres y yo, lo incluye. Nuestra relación no tiene fisura alguna, es un perro hecho y derecho y tiene la virtud de no ser el típico "perro chiquito pendenciero", para nada, tiene una personalidad de perro grande, lo que lo hace aun mas especial.

